CATEDRAL DE MURCIA
La Catedral de Santa María de Murcia es el principal templo de la ciudad y, probablemente, el monumento más reconocible de toda la Región de Murcia. Además, es una obra construida a lo largo de más de cuatro siglos, un edificio donde la historia política, religiosa y artística del antiguo Reino de Murcia ha quedado escrita en piedra. Su imagen actual es el resultado de una lenta superposición de estilos, maestros y proyectos que transformaron una antigua mezquita islámica en una de las catedrales más singulares del Mediterráneo español.
Pocas catedrales españolas muestran de una manera tan clara la evolución de la arquitectura peninsular entre el gótico final y el barroco pleno. La Catedral de Murcia conserva todavía la sobriedad estructural del gótico castellano, incorpora algunas de las obras renacentistas más importantes del siglo XVI español y culmina exteriormente con uno de los imafrontes barrocos más espectaculares de Europa.
La antigua mezquita mayor islámica
El origen del templo se remonta al corazón mismo de la Murcia andalusí. En el solar que hoy ocupa la catedral se levantaba la mezquita aljama de la ciudad islámica, principal edificio religioso de la medina fundada en el siglo IX por Abderramán II.
Tras la conquista castellana del Reino de Murcia en el siglo XIII, la mezquita fue consagrada al culto cristiano bajo la advocación de Santa María. Durante décadas, como ocurrió en muchas ciudades peninsulares, el antiguo edificio musulmán siguió utilizándose parcialmente mientras se adaptaba a las necesidades litúrgicas cristianas.
Todavía hoy, bajo el museo catedralicio y algunas dependencias anexas, se conservan restos arqueológicos de aquella mezquita mayor. La pasarela del actual Museo de la Catedral permite contemplar parte de estas estructuras, convirtiendo el recorrido en un auténtico viaje a los orígenes históricos de Murcia.


Reproducción del sello del Concejo de Murcia de 1374 con la primera recreación de una vista de la ciudad de Murcia que se conserva. La torre más alta correspondería al antiguo minarete de la mezquita, utilizado como campanario en época cristiana.
La capilla de Junterón, cuya construcción se inicia hacia 1515, es uno de los primeros espacios renacentistas en la historia del arte español.
La construcción de la catedral cristiana
Los primeros intentos de levantar una gran catedral comenzaron en el siglo XIV. El obispo Pedro Peñaranda inició una nueva iglesia hacia 1320 tras derribar definitivamente los restos de la mezquita islámica, aunque aquel primer proyecto nunca llegó a completarse.
La construcción definitiva comenzó oficialmente el 22 de enero de 1394, cuando el obispo Fernando de Pedrosa colocó la primera piedra del actual edificio. A diferencia de otras grandes catedrales castellanas levantadas en contextos de enorme prosperidad económica, la seo murciana avanzó lentamente y con recursos limitados. Esa circunstancia explica en parte la relativa sobriedad de su estructura gótica original.
La obra quedó esencialmente concluida en el siglo XV. En 1462 se cerraban las bóvedas del templo y pocos años después, durante el pontificado de Lope de Rivas, la catedral era finalmente consagrada.
Arquitectónicamente, la Catedral de Murcia pertenece al último gótico castellano, aunque presenta una notable influencia del gótico mediterráneo y catalán. Posee planta de cruz latina, tres naves, girola y capillas laterales abiertas entre los contrafuertes. Sin embargo, la percepción exterior del edificio quedó profundamente alterada por las grandes reformas de los siglos posteriores.
El Renacimiento y la transformación monumental de la catedral
El siglo XVI supuso uno de los momentos más brillantes de la historia artística de Murcia. El auge económico del Reino y la pujanza del cabildo impulsaron una profunda renovación de la catedral, que pasó de ser un edificio esencialmente gótico a convertirse en un gran laboratorio del Renacimiento español.
Durante esta etapa trabajaron algunos de los arquitectos más importantes del momento, especialmente Jacobo Florentino —discípulo de Miguel Ángel— y Jerónimo Quijano, figura capital del Renacimiento murciano.
A ellos se deben muchas de las obras maestras del templo: los primeros cuerpos de la torre, la portada de la Sacristía, la Capilla de Junterón, la Capilla del Bautismo y diversas reformas interiores. El Renacimiento introdujo nuevas concepciones espaciales, decoración clasicista, repertorios italianizantes y una riqueza escultórica desconocida hasta entonces en Murcia.
El resultado fue una catedral extraordinariamente compleja, donde el gótico medieval comenzó a convivir con el plateresco y el clasicismo renacentista.
Visita guiada a la catedral de Murcia y su museo
¿Quieres descubrir la Catedral de Murcia en profundidad? Acompáñanos en una visita guiada por su exterior e interior y conoce la historia, el arte y las curiosidades de uno de los monumentos más emblemáticos de la ciudad. Desde la Capilla de los Vélez hasta el corazón de Alfonso X, te ayudaremos a interpretar cada rincón de este extraordinario templo. El tour tiene una duración de 2 horas y está guiado por un guía de turismo oficial, graduado en historia y especialista en patrimonio histórico.
Las puertas monumentales de la Catedral
La Puerta de los Apóstoles: el gran acceso gótico
La Puerta de los Apóstoles, situada en la fachada sur, constituye el acceso medieval más importante conservado en la catedral. Comenzó a construirse en 1463 y se concluyó en 1488 en estilo gótico.
La portada presenta un elegante arco conopial decorado con arquivoltas y esculturas. A ambos lados aparecen las imágenes de Santiago, San Pedro, San Andrés y San Pablo, que dieron nombre a la puerta.
Sobre el conjunto destaca el magnífico rosetón flamígero que ilumina el crucero interior. El escudo de Isabel II añadido posteriormente recuerda la ayuda económica prestada por la reina tras el devastador incendio de 1854
La Puerta de las Cadenas: el triunfo del plateresco
La fachada norte alberga la célebre Puerta de las Cadenas, una de las primeras manifestaciones del plateresco renacentista en el sureste español.
Su cuerpo inferior, construido a comienzos del siglo XVI y atribuido a Juan de León, presenta un monumental arco de medio punto decorado con medallones, bustos clásicos, querubines y motivos vegetales.
El programa iconográfico exalta la conquista de Granada por los Reyes Católicos y la unidad religiosa de la monarquía hispánica. En las enjutas aparecen San Pedro y San Pablo, mientras que el cuerpo superior incorpora imágenes de los santos cartageneros y una representación de la Virgen.
El nombre de la puerta procede de las cadenas que rodean la cruz situada frente al acceso.


El imafronte barroco: la gran fachada de Jaime Bort
La fachada principal de la Catedral de Murcia constituye una de las obras culminantes del barroco español del siglo XVIII.
La antigua portada renacentista sufría graves problemas estructurales debido a los terremotos, riadas y deficiencias de cimentación. Finalmente fue derribada en 1732 y sustituida por el monumental imafronte diseñado por Jaime Bort, con intervención técnica del ingeniero Sebastián Feringán.
Construida entre 1737 y 1754, la fachada fue concebida como un gigantesco retablo pétreo dedicado a la Virgen María y a las glorias de la diócesis de Cartagena.
La escultura aquí deja de ser mero complemento arquitectónico para convertirse en protagonista absoluta. Santos, apóstoles, arcángeles, obispos y reyes forman una compleja escenografía teatral donde destacan la Asunción y Coronación de la Virgen.
El dinamismo de las líneas, el juego de luces y sombras, los entrantes y salientes, las enormes columnas y la exuberancia ornamental convierten esta fachada en una de las cumbres del barroco mediterráneo europeo.
Su relevancia dentro de la historia del barroco español es enorme: representa prácticamente el último gran imafronte barroco levantado en España y una de las síntesis más brillantes entre arquitectura y escultura monumental.




La torre de la Catedral de Murcia
La torre campanario constituye el gran símbolo vertical de Murcia y uno de los campanarios más importantes de España. Con 93 metros de altura —95 con la veleta— fue durante siglos el edificio más elevado de toda la Región.
Su construcción comenzó en 1519 y no concluyó hasta 1793, circunstancia que explica la extraordinaria mezcla de estilos que presenta.
El primer cuerpo corresponde a Jacobo Florentino y representa uno de los ejemplos más tempranos del Renacimiento español. El segundo cuerpo fue realizado por Jerónimo Quijano y mantiene el refinamiento plateresco del conjunto.
Tras una larga paralización motivada por problemas de cimentación, las obras se retomaron en el siglo XVIII. El tercer cuerpo barroco incorpora el reloj catedralicio; el cuarto contiene los famosos conjuratorios desde los que se bendecían los campos y se conjuraban las tormentas; y el quinto cuerpo adopta un lenguaje cercano al rococó francés.
El remate definitivo fue diseñado por Ventura Rodríguez en estilo neoclásico y ejecutado bajo dirección de Pedro Gilabert.
El campanario cuenta en la actualidad con una veintena de campanas, cada una de ellas con un nombre propio. La mayoría se elaboraron en los siglos XVIII y XIX. El museo de la catedral conserva la conocida como "Mora". Proviene de la torre medieval previa al actual campanario y se ha datado en el siglo XIV, por lo que es una de las campanas más antiguas conservadas en España.


El interior de la Catedral de Murcia
Las naves y las bóvedas
El interior conserva la estructura gótica original levantada entre los siglos XIV y XV. Las tres naves se elevan mediante pilares fasciculados con columnas adosadas y capiteles vegetales sobre los que descansan bóvedas de crucería.
La nave central transmite una notable sensación de amplitud, aunque la presencia del coro monumental interrumpe la perspectiva longitudinal típica de otras catedrales góticas.
La Capilla Mayor (1)
La Capilla Mayor constituye el núcleo litúrgico de la catedral. El actual retablo neogótico fue diseñado por Mariano Pescador tras el incendio de 1854 que destruyó el antiguo retablo renacentista.
El conjunto está presidido por la Virgen de la Paz y rodeado por esculturas de santos vinculados a la diócesis cartagenera.
En el lado del Evangelio se conserva la urna sepulcral con el corazón y las entrañas de Alfonso X el Sabio, gran impulsor de la incorporación del Reino de Murcia a Castilla.
Frente a ella se veneran las reliquias de san Fulgencio y santa Florentina, dos de los cuatro hermanos llamados Santos de Cartagena, junto con san Leandro y san Isidoro.


📷 Fernando
El coro y el órgano (2)
El coro catedralicio es uno de los espacios más espectaculares del interior. La sillería actual procede del monasterio de San Martín de Valdeiglesias y fue regalada por Isabel II tras el incendio de 1854.
Realizada por Rafael de León en el siglo XVI, constituye una de las mejores sillerías platerescas conservadas en España. La talla muestra escenas del Antiguo Testamento, santos, profetas, mascarones y complejas composiciones ornamentales.
Sobre el coro se alza el gran órgano neogótico construido por el organero alemán Joseph Merklin, considerado en su momento uno de los más grandes del mundo.


El trascoro y la Capilla de la Inmaculada (3)
El trascoro alberga una de las obras barrocas más originales del templo: la Capilla de la Inmaculada, promovida por el obispo Trejo entre 1620 y 1628. Se trata de la primera capilla catedralicia dedicada a la Inmaculada Concepción de María en España.
Se trata de una de las primeras capillas catedralicias españolas dedicadas expresamente al misterio de la Inmaculada Concepción. La combinación de mármoles polícromos, el gusto italianizante y la riqueza decorativa la convierten en un espacio completamente distinto al resto de la catedral.


Las grandes capillas de la Catedral
La girola y las naves laterales albergan numerosas capillas funerarias y devocionales construidas entre los siglos XV y XVIII. En ellas puede seguirse prácticamente toda la evolución artística de Murcia desde el gótico final hasta el barroco.
La Capilla de los Vélez (4)
La Capilla de los Vélez es la obra más espectacular del gótico final murciano y uno de los espacios más fascinantes del arte español de comienzos del siglo XVI.
Fue iniciada en 1490 por Juan Chacón y concluida en 1507 por su hijo Pedro Fajardo, primer marqués de los Vélez.
La capilla mezcla elementos góticos, flamígeros, mudéjares y renacentistas con una exuberancia decorativa extraordinaria. La bóveda estrellada decagonal, los escudos heráldicos, las cadenas pétreas exteriores y la complejísima decoración escultórica convierten el espacio en una auténtica obra de orfebrería en piedra.


La Capilla de Junterón (5)
La Capilla de Junterón constituye una de las cumbres del Renacimiento español. Fue promovida por Gil Rodríguez de Junterón, protonotario apostólico y alto funcionario pontificio vinculado a Roma.
Jerónimo Quijano diseñó un espacio de enorme sofisticación arquitectónica donde destacan la planta elíptica, la decoración plateresca y, sobre todo, la espectacular bóveda semicircular repleta de grutescos, mascarones, figuras fantásticas y motivos italianizantes.
En el pavimento aparece una inscripción funeraria profundamente humanista: “Aquí viene a parar la vida”. Cabe recordar que el promotor de esta capilla se halla enterrado en la cripta que se encuentra bajo ella.


La Capilla del Socorro (6)
La antigua capilla del Baptisterio o del Socorro fue fundada en el siglo XVI por Jerónimo Grasso. Está considerada una de las obras renacentistas más refinadas del templo.
Sobresalen la bóveda pétrea, la pila bautismal italiana y el magnífico retablo marmóreo dedicado a la Virgen del Socorro.
La Capilla de la Encarnación (7)
Diseñada también por Jerónimo Quijano, la Capilla de la Encarnación constituye una pequeña joya del plateresco murciano. Su planta triangular y el elaborado programa escultórico muestran el extraordinario dominio técnico del arquitecto.
En su interior se conserva además el sepulcro de Jacobo de las Leyes, jurista vinculado a Alfonso X y colaborador en la redacción de las Siete Partidas.


La sacristía y su portada renacentista (8)
La portada de la antesacristía es una de las obras maestras del Renacimiento murciano. Diseñada por Jerónimo Quijano en el siglo XVI, presenta una composición inspirada en los arcos triunfales clásicos y decorada con columnas pareadas, relieves y esculturas alegóricas de las virtudes teologales.
El interior de la sacristía conserva una de las decoraciones renacentistas más importantes de España. La bóveda gallonada, la cajonería de nogal, los relieves escultóricos y el complejo programa iconográfico revelan la influencia directa del arte italiano introducido por Jacobo Florentino y continuado por Quijano.


