Tour "Lo Mejor de Murcia"
El tour con todo lo que no te puedes perder en Murcia. Un itinerario de dos horas ideal para grupos pequeños. Con guía oficial de turismo.
Convento de las Agustinas del Corpus Christi en Murcia
El convento de las Agustinas del Corpus Christi constituye uno de los conjuntos monásticos barrocos más extensos y mejor conservados de la ciudad de Murcia, aunque de momento solo es visitable la iglesia. Situado en el antiguo arrabal de la Arrixaca, su origen se remonta a 1615, cuando llegó a la ciudad la comunidad fundada por sor Mariana de San Simeón. El edificio actual es el resultado de un largo proceso constructivo desarrollado durante los siglos XVII y XVIII, culminado en 1729 gracias al impulso del obispo José Tomás de Montes. A pesar de las transformaciones sufridas a lo largo de su historia, el conjunto conserva la disposición general con la que fue concebido, articulado en torno a varios patios conventuales, dependencias monásticas y un huerto de clausura.
La iglesia constituye uno de los ejemplos más interesantes de la arquitectura barroca conventual murciana. Su fachada principal, construida íntegramente en ladrillo visto, responde a una composición característica del primer tercio del siglo XVIII. Organizada en tres calles verticales y dos cuerpos horizontales, combina una notable sobriedad geométrica con una cuidada articulación de pilastras, molduras y hornacinas. Sobre la portada de acceso se abre una hornacina con la representación de la Custodia, símbolo eucarístico que da nombre al convento- A ambos lados se abren dos hornacinas de menor tamaño, hoy vacías. La espadaña lateral y la cúpula octogonal revestida con teja vidriada completan la silueta exterior del conjunto.
El interior presenta planta de cruz latina, capillas laterales comunicadas, amplio crucero y coro vinculado directamente a la clausura conventual. La riqueza decorativa contrasta con la austeridad exterior mediante molduras de gran relieve, juegos cromáticos y una destacada cúpula pintada al fresco por Juan Ruiz Melgarejo. La composición representa la adoración del Cordero Místico por una corte de ángeles, desarrollando un elaborado programa iconográfico centrado en la exaltación de la Eucaristía.
Entre las obras artísticas conservadas sobresale el retablo mayor de José Ganga Ripoll, presidido por un monumental San Agustín realizado por Francisco Salzillo hacia 1755-1760. La escultura, de tamaño superior al natural, destaca por su dinamismo compositivo y por la expresividad de las figuras que representan la derrota de la herejía. El templo conserva además una notable Santa Cecilia de Roque López, considerada una de las obras más destacadas del discípulo de Salzillo, así como un San Miguel de Antonio Dupar y el venerado Cristo de la Agonía, una talla anónima del siglo XVI vinculada a la espiritualidad conventual.
En noviembre de 2025 se conoció la noticia de que las últimas religiosas agustinas residentes en el convento solicitaron su traslado a Valencia. Solo quedaban cuatro hermanas de avanzada edad y al marcharse pusieron fin a cuatro siglos de presencia de la orden en este lugar.


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Convento de las Agustinas del Corpus Christi en Murcia
El convento de las Agustinas del Corpus Christi constituye uno de los conjuntos monásticos barrocos más extensos y mejor conservados de la ciudad de Murcia, aunque de momento solo es visitable la iglesia. Situado en el antiguo arrabal de la Arrixaca, su origen se remonta a 1615, cuando llegó a la ciudad la comunidad fundada por sor Mariana de San Simeón. El edificio actual es el resultado de un largo proceso constructivo desarrollado durante los siglos XVII y XVIII, culminado en 1729 gracias al impulso del obispo José Tomás de Montes. A pesar de las transformaciones sufridas a lo largo de su historia, el conjunto conserva la disposición general con la que fue concebido, articulado en torno a varios patios conventuales, dependencias monásticas y un huerto de clausura.
La iglesia constituye uno de los ejemplos más interesantes de la arquitectura barroca conventual murciana. Su fachada principal, construida íntegramente en ladrillo visto, responde a una composición característica del primer tercio del siglo XVIII. Organizada en tres calles verticales y dos cuerpos horizontales, combina una notable sobriedad geométrica con una cuidada articulación de pilastras, molduras y hornacinas. Sobre la portada de acceso se abre una hornacina con la representación de la Custodia, símbolo eucarístico que da nombre al convento- A ambos lados se abren dos hornacinas de menor tamaño, hoy vacías. La espadaña lateral y la cúpula octogonal revestida con teja vidriada completan la silueta exterior del conjunto.
El interior presenta planta de cruz latina, capillas laterales comunicadas, amplio crucero y coro vinculado directamente a la clausura conventual. La riqueza decorativa contrasta con la austeridad exterior mediante molduras de gran relieve, juegos cromáticos y una destacada cúpula pintada al fresco por Juan Ruiz Melgarejo. La composición representa la adoración del Cordero Místico por una corte de ángeles, desarrollando un elaborado programa iconográfico centrado en la exaltación de la Eucaristía.
Entre las obras artísticas conservadas sobresale el retablo mayor de José Ganga Ripoll, presidido por un monumental San Agustín realizado por Francisco Salzillo hacia 1755-1760. La escultura, de tamaño superior al natural, destaca por su dinamismo compositivo y por la expresividad de las figuras que representan la derrota de la herejía. El templo conserva además una notable Santa Cecilia de Roque López, considerada una de las obras más destacadas del discípulo de Salzillo, así como un San Miguel de Antonio Dupar y el venerado Cristo de la Agonía, una talla anónima del siglo XVI vinculada a la espiritualidad conventual.
En noviembre de 2025 se conoció la noticia de que las últimas religiosas agustinas residentes en el convento solicitaron su traslado a Valencia. Solo quedaban cuatro hermanas de avanzada edad y al marcharse pusieron fin a cuatro siglos de presencia de la orden en este lugar.




