Tour "Lo Mejor de Murcia"

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Convento de Santa Ana (Murcia)

Fundado en 1490 por la rama femenina de la Orden Dominica y situado en la plaza que lleva su nombre, el convento de Santa Ana, popularmente conocido como "las Anas", es uno de los conjuntos barrocos más representativos de Murcia. A pesar de su remoto origen, el espléndido edificio que hoy contemplamos data del siglo XVIII, fruto del proyecto de los maestros Fray Antonio de San José y Toribio Martínez de la Vega, construido entre 1728 y 1738. Su iglesia, única parte visitable, es un ejemplo magistral del barroco murciano, combinando sobriedad estructural con una riqueza ornamental que la convierte en un auténtico tesoro.

Arquitectónicamente, responde al modelo tan exitoso en la ciudad: planta de cruz latina con una nave principal y capillas laterales. El exterior, de ladrillo visto, se muestra austero y funcional. La única portada exterior se abre en el lado del Evangelio, hacia la plaza de Santa Ana. Está hecha en estilo barroco y presenta una escasa ornamentación. Consta de dos cuerpos, con la entrada en el primer cuerpo, bajo un arco de medio punto y franqueada por dos pares de pilastras de estilo corintio, que asientan sobre un zócalo almohadillado. Sobre la entrada encontramos el emblema de la orden dominica. El segundo cuerpo se halla también enmarcado por pilastras y adopta un perfil mixtilíneo en su parte superior. Tiene en su centro una hornacina con la imagen de santa Ana enseñando a leer a la Virgen María.

En contraste con el exterior austero, en su interior despliega toda la majestuosidad del siglo XVIII. Su alzado se articula mediante un elegante orden gigante de pilastras que magnifican el espacio, culminando en el crucero con una esbelta cúpula sobre pechinas que filtra la luz, creando un ambiente de solemnidad y misticismo. Las paredes se cubren de finas yeserías y una delicada decoración pictórica de lazos y motivos vegetales de color azul, obra de Juan Ruiz Melgarejo, que bailan sobre los frisos y arcos, marcando las líneas arquitectónicas con una gracia singular.

El corazón del templo es su retablo mayor, una obra cumbre del barroco murciano. Realizado entre 1738 y 1741 por José Ganga Ripoll, presenta la innovadora introducción de columnas salomónicas decoradas con pámpanos y vides. Lo más destacado es que Ganga, en una audaz decisión, confió la imaginería al joven Francisco Salzillo. Este creó para el retablo un conjunto de obras maestras, donde destaca el camarín central con el emotivo grupo de santa Ana y la Virgen Niña. El conjunto se completa con las tallas de san Juan Bautista, san José, san Joaquín, san Juan Evangelista y varios santos dominicos, mostrando ya la maestría y el estilo personal que definirían al genio de la imaginería murciana. En sus capillas laterales se conservan otros retablos barrocos, como los atribuidos a la familia Estangueta, que enriquecen el legado artístico de este singular monasterio.


Fuentes - Más información:

María Trinidad López García. "Aproximación al Convento de Santa Ana de Murcia, de monjas dominicas".