Tour "Lo Mejor de Murcia"

El tour con todo lo que no te puedes perder en Murcia. Un itinerario de dos horas ideal para grupos pequeños. Con guía oficial de turismo.

Mas información y reservas →

Iglesia de Santo Domingo y Capilla del Rosario (Murcia)

La iglesia de Santo Domingo y la contigua Capilla del Rosario constituyen los principales vestigios del antiguo convento dominico de Murcia, una de las fundaciones religiosas más influyentes de la ciudad desde la Edad Media.

Tanto la plaza de Santo Domingo como la del Romea son hitos fundamentales de nuestro tour a pie "Lo Mejor de Murcia". Es la forma ideal de conocer todos los imprescindibles de la ciudad en un itinerario de unas dos horas acompañado por un guía oficial de turismo. No dudes en contactar para más información y reservas.

Aunque los orígenes del conjunto se remontan al siglo XIII, los edificios conservados pertenecen a dos etapas distintas: la Capilla del Rosario, iniciada en el siglo XVI, y la gran iglesia conventual levantada entre 1722 y 1745, en pleno auge del Barroco murciano. Tras la Desamortización de 1836 desapareció la mayor parte del monasterio, conservándose únicamente ambos templos, que desde la segunda mitad del siglo XIX han estado vinculados a la Compañía de Jesús.

La iglesia conventual destaca por sus notables dimensiones, propias de los grandes conventos masculinos de la Murcia barroca. Su fachada principal, orientada hacia el Teatro Romea, combina una composición de raíz clasicista con elementos decorativos barrocos. En el cuerpo superior sobresale el grupo escultórico que representa a Santo Domingo de Guzmán y San Francisco de Asís abrazándose al pie de la cruz, acompañado por los escudos de ambas órdenes religiosas.

Igualmente singular es la fachada que mira a la plaza de Santo Domingo. Concebida más como un telón monumental que como una entrada funcional, articula ladrillo y piedra para crear un estudiado juego de luces y sombras. En ella destaca la figura de San Vicente Ferrer asomado a un falso balcón, evocando las predicaciones que el santo valenciano realizó en este lugar en 1411.

El interior presenta una planta de tres naves y un amplio crucero, al que se adosa la Capilla del Rosario. Esta última constituye la parte más antigua del conjunto y fue durante siglos uno de los principales centros devocionales de la ciudad. Cuenta con una espléndida portada renacentista que da hacia la plaza de Santo Domingo. Dos columnas corintias sostienen un frontón partido en el centro del cual se sitúa una hornacina con la imagen de la Virgen con el Niño, al modo de las matronas romanas. En el dintel se lee “AVE MARIA GRATIA PLENA DOMINVS TECVM” (Ave María, llena eres de gracia, el Señor es contigo). A la capilla se podía acceder también a través del conocido Arco de Santo Domingo, construido por Toribio Martínez de la Vega para comunicar la capilla con el cercano palacio de los condes de Almodóvar, sus principales benefactores.

El conjunto conserva además un destacado patrimonio artístico, con pinturas de Mateo Gilarte, frescos barrocos en la Capilla del Rosario y diversas esculturas de Nicolás de Bussy, Nicolás Salzillo y Francisco Salzillo, testimonio de la estrecha relación entre los dominicos y algunos de los principales artistas que trabajaron en la Murcia de los siglos XVII y XVIII.

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Iglesia de Santo Domingo y Capilla del Rosario (Murcia)

La iglesia de Santo Domingo y la contigua Capilla del Rosario constituyen los principales vestigios del antiguo convento dominico de Murcia, una de las fundaciones religiosas más influyentes de la ciudad desde la Edad Media.

Tanto la plaza de Santo Domingo como la del Romea son hitos fundamentales de nuestro tour a pie "Lo Mejor de Murcia". Es la forma ideal de conocer todos los imprescindibles de la ciudad en un itinerario de unas dos horas acompañado por un guía oficial de turismo. No dudes en contactar para más información y reservas.

Aunque los orígenes del conjunto se remontan al siglo XIII, los edificios conservados pertenecen a dos etapas distintas: la Capilla del Rosario, iniciada en el siglo XVI, y la gran iglesia conventual levantada entre 1722 y 1745, en pleno auge del Barroco murciano. Tras la Desamortización de 1836 desapareció la mayor parte del monasterio, conservándose únicamente ambos templos, que desde la segunda mitad del siglo XIX han estado vinculados a la Compañía de Jesús.

La iglesia conventual destaca por sus notables dimensiones, propias de los grandes conventos masculinos de la Murcia barroca. Su fachada principal, orientada hacia el Teatro Romea, combina una composición de raíz clasicista con elementos decorativos barrocos. En el cuerpo superior sobresale el grupo escultórico que representa a Santo Domingo de Guzmán y San Francisco de Asís abrazándose al pie de la cruz, acompañado por los escudos de ambas órdenes religiosas.

Igualmente singular es la fachada que mira a la plaza de Santo Domingo. Concebida más como un telón monumental que como una entrada funcional, articula ladrillo y piedra para crear un estudiado juego de luces y sombras. En ella destaca la figura de San Vicente Ferrer asomado a un falso balcón, evocando las predicaciones que el santo valenciano realizó en este lugar en 1411.

El interior presenta una planta de tres naves y un amplio crucero, al que se adosa la Capilla del Rosario. Esta última constituye la parte más antigua del conjunto y fue durante siglos uno de los principales centros devocionales de la ciudad. Cuenta con una espléndida portada renacentista que da hacia la plaza de Santo Domingo. Dos columnas corintias sostienen un frontón partido en el centro del cual se sitúa una hornacina con la imagen de la Virgen con el Niño, al modo de las matronas romanas. En el dintel se lee “AVE MARIA GRATIA PLENA DOMINVS TECVM” (Ave María, llena eres de gracia, el Señor es contigo). A la capilla se podía acceder también a través del conocido Arco de Santo Domingo, construido por Toribio Martínez de la Vega para comunicar la capilla con el cercano palacio de los condes de Almodóvar, sus principales benefactores.

El conjunto conserva además un destacado patrimonio artístico, con pinturas de Mateo Gilarte, frescos barrocos en la Capilla del Rosario y diversas esculturas de Nicolás de Bussy, Nicolás Salzillo y Francisco Salzillo, testimonio de la estrecha relación entre los dominicos y algunos de los principales artistas que trabajaron en la Murcia de los siglos XVII y XVIII.