Tour "Lo Mejor de Murcia"
El tour con todo lo que no te puedes perder en Murcia. Un itinerario de dos horas ideal para grupos pequeños. Con guía oficial de turismo.




Iglesia de San Juan de Dios (Murcia)
La iglesia de San Juan de Dios ocupa uno de los enclaves históricos más significativos de Murcia. Levantada sobre el solar del antiguo Alcázar Mayor islámico, conserva bajo su subsuelo algunos de los restos arqueológicos más valiosos de la Murcia andalusí, entre ellos tramos de muralla, un oratorio y un panteón pertenecientes al complejo palatino musulmán. Tras la conquista castellana, este mismo lugar acogió uno de los primeros templos cristianos de la ciudad, dedicado a Santa María la Real y estrechamente vinculado a la figura de Alfonso X el Sabio. El monarca expresó en su testamento el deseo de ser enterrado en esta iglesia, aunque finalmente recibió sepultura en Sevilla. Como cumplimiento parcial de su voluntad, sus entrañas fueron trasladadas a Murcia y permanecieron custodiadas en el templo medieval durante cerca de dos siglos, hasta que en 1526 fueron depositadas en la Catedral por orden de Carlos V.
El monasterio de Santa María la Real desapareció durante el reinado de Sancho IV y sus antiguas dependencias pasaron a albergar un hospital administrado sucesivamente por templarios, caballeros de Calatrava y, desde el siglo XVII, por la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios. Sería precisamente bajo la tutela de esta congregación cuando se decidió levantar la iglesia actual. Promovida por el racionero José Marín y Lamas, las obras comenzaron en 1764 siguiendo las trazas de Martín Solera, uno de los arquitectos más destacados del barroco murciano.
La singularidad del edificio reside en su planta ovalada, una solución excepcional dentro de la arquitectura religiosa española del siglo XVIII e inspirada en modelos difundidos por Gian Lorenzo Bernini. Lejos de responder a un mero capricho formal, esta disposición espacial estaba concebida para potenciar el culto eucarístico, organizando el templo en torno a un eje transversal que conduce de manera inmediata la mirada hacia el altar mayor y el tabernáculo. El espacio central, de dieciséis metros de longitud por once de anchura, queda rodeado por seis capillas laterales comunicadas entre sí y dispuestas simétricamente en torno a la capilla mayor, situada frente al acceso principal.
Exteriormente, la iglesia presenta una apariencia relativamente sobria que apenas anticipa la riqueza de su interior. La fachada se organiza mediante una única portada central flanqueada por dos torres de planta cuadrada, entre las que emerge la gran cúpula oval que cubre el templo. La entrada, adintelada, aparece enmarcada por pilastras de trazado curvo que dejan entrever al exterior la compleja geometría de la planta. Sobre ella se dispone un medallón con un relieve de Nuestra Señora de Gracia, advocación que preside el altar mayor, mientras que el segundo cuerpo alberga un amplio ventanal destinado a iluminar el coro alto. El conjunto se remata mediante un frontón curvo coronado por el escudo del Cabildo Catedralicio, símbolo del patronazgo ejercido por esta institución sobre la iglesia.
El interior constituye una de las creaciones más refinadas y escenográficas del barroco murciano. El acceso al espacio oval se realiza a través de un gran arco rebajado sobre el que se sitúa el coro, cerrado por una elegante balaustrada de hierro cuya ondulante composición contribuye a intensificar la sensación de movimiento. El alzado está articulado mediante pilastras pareadas que recorren los contrafuertes y se prolongan hasta el arranque de la gran cúpula. Entre ellas se alzan esculturas de san Leandro, san Isidoro, santa Florentina, san Fulgencio, san Bernardo y san José, realizadas en yeso por José Martín Reina, material ampliamente utilizado en el siglo XVIII por sus posibilidades decorativas.
La cúpula domina el conjunto gracias a sus nervios dobles convergentes y a la decoración de óculos pintados con escenas de la vida y milagros de san Juan de Dios, atribuidas a Agustín Navarro. Una balaustrada fingida recorre el tambor, mientras molduras, yeserías policromadas y delicadas rocallas invaden muros, pilastras y bóvedas, creando un ambiente plenamente rococó. Las seis capillas laterales se enriquecen con arquitecturas fingidas ejecutadas por el pintor italiano Pablo Sístori y albergan diversas imágenes devocionales, entre las que sobresalen un elegante San Rafael atribuido a Francisco Salzillo y el venerado Cristo de la Salud, una talla de finales del XV o principios del XVI, la imagen más antigua que procesiona en la Semana Santa de Murcia. En otra capilla se encuentra el Cristo Yacente, una imponente obra de Diego de Ayala (siglo XVI) que recibe culto junto con la imagen de Nuestra Señora de la Luz en su Soledad. Ambas procesionan la tarde noche del Sábado Santo en Murcia, en una de las procesiones más austeras y solemnes de la ciudad.
La capilla mayor constituye el principal foco visual del templo y resume a la perfección el refinamiento alcanzado por el barroco murciano en su fase final. De planta semicircular, aparece separada del espacio central por una elegante reja de hierro forjado de escasa altura, que actúa como un sutil elemento de transición entre la nave y el presbiterio. El magnífico retablo está realizado con materiales nobles y combina pedestales de piedra procedente de las canteras de Mula con otros pétreos que contrastan en columnas pilastras, capiteles y frontones, creando un conjunto de gran riqueza cromática. Tras el tabernáculo se abre un camarín de planta poligonal, concebido como un espacio de especial significación devocional. En él recibe culto Nuestra Señora de Gracia y Buen Suceso, una imagen de vestir, anónima del siglo XVIII.
En la actualidad, la iglesia forma parte del Museo de Bellas Artes de Murcia, permitiendo contemplar tanto su excepcional arquitectura barroca como los restos arqueológicos que testimonian más de ocho siglos de historia de la ciudad.
Fuentes - Más información:
Web oficial. Conjunto monumental de San Juan de Dios.
Mª del Carmen Sánchez-Rojas. "Estudio sobre la iglesia de San Juan de Dios de Murcia".
Jesús Rivas Carmona. "Las iglesias barrocas de la ciudad de Murcia".
Juan Torres Fontes. "El corazón de Alfonso X el Sabio en Murcia".
Julio Navarro Palazón, Pedro Jiménez Castillo. "El Alcázar (Al-Qasr Al-Kabir) de Murcia".








Tour "Lo Mejor de Murcia"
El tour con todo lo que no te puedes perder en Murcia. Un itinerario de dos horas ideal para grupos pequeños. Con guía oficial de turismo.
Iglesia de San Juan de Dios (Murcia)
La iglesia de San Juan de Dios ocupa uno de los enclaves históricos más significativos de Murcia. Levantada sobre el solar del antiguo Alcázar Mayor islámico, conserva bajo su subsuelo algunos de los restos arqueológicos más valiosos de la Murcia andalusí, entre ellos tramos de muralla, un oratorio y un panteón pertenecientes al complejo palatino musulmán. Tras la conquista castellana, este mismo lugar acogió uno de los primeros templos cristianos de la ciudad, dedicado a Santa María la Real y estrechamente vinculado a la figura de Alfonso X el Sabio. El monarca expresó en su testamento el deseo de ser enterrado en esta iglesia, aunque finalmente recibió sepultura en Sevilla. Como cumplimiento parcial de su voluntad, sus entrañas fueron trasladadas a Murcia y permanecieron custodiadas en el templo medieval durante cerca de dos siglos, hasta que en 1526 fueron depositadas en la Catedral por orden de Carlos V.
El monasterio de Santa María la Real desapareció durante el reinado de Sancho IV y sus antiguas dependencias pasaron a albergar un hospital administrado sucesivamente por templarios, caballeros de Calatrava y, desde el siglo XVII, por la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios. Sería precisamente bajo la tutela de esta congregación cuando se decidió levantar la iglesia actual. Promovida por el racionero José Marín y Lamas, las obras comenzaron en 1764 siguiendo las trazas de Martín Solera, uno de los arquitectos más destacados del barroco murciano.
La singularidad del edificio reside en su planta ovalada, una solución excepcional dentro de la arquitectura religiosa española del siglo XVIII e inspirada en modelos difundidos por Gian Lorenzo Bernini. Lejos de responder a un mero capricho formal, esta disposición espacial estaba concebida para potenciar el culto eucarístico, organizando el templo en torno a un eje transversal que conduce de manera inmediata la mirada hacia el altar mayor y el tabernáculo. El espacio central, de dieciséis metros de longitud por once de anchura, queda rodeado por seis capillas laterales comunicadas entre sí y dispuestas simétricamente en torno a la capilla mayor, situada frente al acceso principal.
Exteriormente, la iglesia presenta una apariencia relativamente sobria que apenas anticipa la riqueza de su interior. La fachada se organiza mediante una única portada central flanqueada por dos torres de planta cuadrada, entre las que emerge la gran cúpula oval que cubre el templo. La entrada, adintelada, aparece enmarcada por pilastras de trazado curvo que dejan entrever al exterior la compleja geometría de la planta. Sobre ella se dispone un medallón con un relieve de Nuestra Señora de Gracia, advocación que preside el altar mayor, mientras que el segundo cuerpo alberga un amplio ventanal destinado a iluminar el coro alto. El conjunto se remata mediante un frontón curvo coronado por el escudo del Cabildo Catedralicio, símbolo del patronazgo ejercido por esta institución sobre la iglesia.
El interior constituye una de las creaciones más refinadas y escenográficas del barroco murciano. El acceso al espacio oval se realiza a través de un gran arco rebajado sobre el que se sitúa el coro, cerrado por una elegante balaustrada de hierro cuya ondulante composición contribuye a intensificar la sensación de movimiento. El alzado está articulado mediante pilastras pareadas que recorren los contrafuertes y se prolongan hasta el arranque de la gran cúpula. Entre ellas se alzan esculturas de san Leandro, san Isidoro, santa Florentina, san Fulgencio, san Bernardo y san José, realizadas en yeso por José Martín Reina, material ampliamente utilizado en el siglo XVIII por sus posibilidades decorativas.
La cúpula domina el conjunto gracias a sus nervios dobles convergentes y a la decoración de óculos pintados con escenas de la vida y milagros de san Juan de Dios, atribuidas a Agustín Navarro. Una balaustrada fingida recorre el tambor, mientras molduras, yeserías policromadas y delicadas rocallas invaden muros, pilastras y bóvedas, creando un ambiente plenamente rococó. Las seis capillas laterales se enriquecen con arquitecturas fingidas ejecutadas por el pintor italiano Pablo Sístori y albergan diversas imágenes devocionales, entre las que sobresalen un elegante San Rafael atribuido a Francisco Salzillo y el venerado Cristo de la Salud, una talla de finales del XV o principios del XVI, la imagen más antigua que procesiona en la Semana Santa de Murcia. En otra capilla se encuentra el Cristo Yacente, una imponente obra de Diego de Ayala (siglo XVI) que recibe culto junto con la imagen de Nuestra Señora de la Luz en su Soledad. Ambas procesionan la tarde noche del Sábado Santo en Murcia, en una de las procesiones más austeras y solemnes de la ciudad.
La capilla mayor constituye el principal foco visual del templo y resume a la perfección el refinamiento alcanzado por el barroco murciano en su fase final. De planta semicircular, aparece separada del espacio central por una elegante reja de hierro forjado de escasa altura, que actúa como un sutil elemento de transición entre la nave y el presbiterio. El magnífico retablo está realizado con materiales nobles y combina pedestales de piedra procedente de las canteras de Mula con otros pétreos que contrastan en columnas pilastras, capiteles y frontones, creando un conjunto de gran riqueza cromática. Tras el tabernáculo se abre un camarín de planta poligonal, concebido como un espacio de especial significación devocional. En él recibe culto Nuestra Señora de Gracia y Buen Suceso, una imagen de vestir, anónima del siglo XVIII.
En la actualidad, la iglesia forma parte del Museo de Bellas Artes de Murcia, permitiendo contemplar tanto su excepcional arquitectura barroca como los restos arqueológicos que testimonian más de ocho siglos de historia de la ciudad.
Fuentes - Más información:
Web oficial. Conjunto monumental de San Juan de Dios.
Mª del Carmen Sánchez-Rojas. "Estudio sobre la iglesia de San Juan de Dios de Murcia".
Jesús Rivas Carmona. "Las iglesias barrocas de la ciudad de Murcia".
Juan Torres Fontes. "El corazón de Alfonso X el Sabio en Murcia".
Julio Navarro Palazón, Pedro Jiménez Castillo. "El Alcázar (Al-Qasr Al-Kabir) de Murcia".












