Tour "Lo Mejor de Murcia"

El tour con todo lo que no te puedes perder en Murcia. Un itinerario de dos horas ideal para grupos pequeños. Con guía oficial de turismo.

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Iglesia de Santa Eulalia (Murcia)

Presidiendo la plaza que lleva su nombre, la iglesia de Santa Eulalia es un magnífico ejemplo de la transición del Barroco al Rococó. Aunque su origen se remonta a una ermita fundada por Jaime I el Conquistador tras su entrada en la ciudad en 1266, el edificio actual, inaugurado en 1766, es un hermoso ejemplo del esplendor del siglo XVIII en Murcia. Su construcción, que se prolongó durante décadas con interrupciones, fue finalmente posible gracias a la persistencia del racionero mayor de la Catedral, don Antonio Albarracín, y a un generoso donativo del obispo Diego de Rojas y Contreras.

Su fachada principal es una joya del dieciocho. Compuesta de tres cuerpos verticales, combina la nobleza de la piedra de sillería en el centro con el cálido ladrillo visto de los cuerpos laterales. La portada, contratada en 1764, es una obra de arte en sí misma, donde las pilastras cajeadas y dispuestas en diagonal aportan movimiento y profundidad. Sobre ella, un frontón curvo quebrado alberga la "Apoteosis de Santa Eulalia", relieve de notable calidad atribuido a Pedro Federico, evoca el estilo de Jaime Bort. Un remate mixtilíneo y un gran ventanal coronado por dos ángeles que sostienen una cruz completan esta portada teatral. Junto a ella, una esbelta torre de tres cuerpos, ligeramente inclinada, constituye uno de los iconos visuales más reconocibles del barrio.

El interior, de planta de cruz latina, sorprende por su elegante sencillez y su luz. Aquí el Barroco se vuelve más sutil e intimista, dando paso al Rococó. En la decoración del templo destacan sobre todo los cinco retablos pintados al trompe l'oeil (trampantojo) por el pintor milanés Pablo Sistori entre 1779 y 1781. Estas "arquitecturas fingidas" crean una asombrosa ilusión de profundidad, con columnas que parecen de mármol y figuras que casi saltan de sus nichos, logrando una de las experiencias espaciales más singulares del arte murciano. Junto a estas obras maestras, la iglesia atesora valiosas piezas de imaginería, como una "Santa Rosalía de Palermo" de principios del siglo XVIII, tradicionalmente atribuida a Salzillo pero hoy considerada obra del artista francés Antonio Dupar, o un expresivo "San Blas" del propio Salzillo, una de sus creaciones más tardías y personales.

Anexa a la iglesia se encuentra la capilla de San José, un pequeño templo del siglo XVIII edificado por el gremio de carpinteros de la ciudad. Muy cerca se encuentran los restos visitables de la antigua muralla y cementerio islámico. Todo ello hace del entorno de Santa Eulalia un enclave de gran interés histórico, artístico y arqueológico.

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Iglesia de Santa Eulalia (Murcia)

Presidiendo la plaza que lleva su nombre, la iglesia de Santa Eulalia es un magnífico ejemplo de la transición del Barroco al Rococó. Aunque su origen se remonta a una ermita fundada por Jaime I el Conquistador tras su entrada en la ciudad en 1266, el edificio actual, inaugurado en 1766, es un hermoso ejemplo del esplendor del siglo XVIII en Murcia. Su construcción, que se prolongó durante décadas con interrupciones, fue finalmente posible gracias a la persistencia del racionero mayor de la Catedral, don Antonio Albarracín, y a un generoso donativo del obispo Diego de Rojas y Contreras.

Su fachada principal es una joya del dieciocho. Compuesta de tres cuerpos verticales, combina la nobleza de la piedra de sillería en el centro con el cálido ladrillo visto de los cuerpos laterales. La portada, contratada en 1764, es una obra de arte en sí misma, donde las pilastras cajeadas y dispuestas en diagonal aportan movimiento y profundidad. Sobre ella, un frontón curvo quebrado alberga la "Apoteosis de Santa Eulalia", relieve de notable calidad atribuido a Pedro Federico, evoca el estilo de Jaime Bort. Un remate mixtilíneo y un gran ventanal coronado por dos ángeles que sostienen una cruz completan esta portada teatral. Junto a ella, una esbelta torre de tres cuerpos, ligeramente inclinada, constituye uno de los iconos visuales más reconocibles del barrio.

El interior, de planta de cruz latina, sorprende por su elegante sencillez y su luz. Aquí el Barroco se vuelve más sutil e intimista, dando paso al Rococó. En la decoración del templo destacan sobre todo los cinco retablos pintados al trompe l'oeil (trampantojo) por el pintor milanés Pablo Sistori entre 1779 y 1781. Estas "arquitecturas fingidas" crean una asombrosa ilusión de profundidad, con columnas que parecen de mármol y figuras que casi saltan de sus nichos, logrando una de las experiencias espaciales más singulares del arte murciano. Junto a estas obras maestras, la iglesia atesora valiosas piezas de imaginería, como una "Santa Rosalía de Palermo" de principios del siglo XVIII, tradicionalmente atribuida a Salzillo pero hoy considerada obra del artista francés Antonio Dupar, o un expresivo "San Blas" del propio Salzillo, una de sus creaciones más tardías y personales.

Anexa a la iglesia se encuentra la capilla de San José, un pequeño templo del siglo XVIII edificado por el gremio de carpinteros de la ciudad. Muy cerca se encuentran los restos visitables de la antigua muralla y cementerio islámico. Todo ello hace del entorno de Santa Eulalia un enclave de gran interés histórico, artístico y arqueológico.