Tour "Lo Mejor de Murcia"
El tour con todo lo que no te puedes perder en Murcia. Un itinerario de dos horas ideal para grupos pequeños. Con guía oficial de turismo.







Iglesia de San Nicolás de Bari (Murcia)
Situada en el corazón del casco histórico de Murcia, la iglesia de San Nicolás es un magnífico ejemplo de la arquitectura barroca del siglo XVIII en la ciudad. Aunque sus orígenes se remontan a una mezquita medieval y fue una de las ocho parroquias censadas en 1272, el espléndido edificio actual se debe a la visión y mecenazgo del médico y escritor Diego Mateo Zapata. Perseguido por la Inquisición, Zapata financió íntegramente su reconstrucción entre 1736 y 1743 sobre las ruinas del templo anterior, creando no solo una casa de Dios, sino también un monumento a su redención.
El proyecto se atribuye al fraile jerónimo Fray Antonio de San José, quien ideó un espacio armónico y de grandes proporciones, siguiendo el esquema clásico de cruz latina con capillas laterales. Su autoría se reconoce en el gusto por las soluciones "oblicuas" y la precisión geométrica, un estilo intelectual que influiría en otras construcciones de la época. La fase final de la obra corrió a cargo del arquitecto José Pérez Descalzo, formado en la Corte, quien introdujo un lenguaje más depurado y cercano al Rococó, visible sobre todo en las portadas y en la torre.
El exterior destaca por su elegante cúpula octogonal de perfil curvo-contracurvo (cúpula levantina), que se alza majestuosa sobre el paisaje urbano. Sin embargo, es en sus dos fachadas donde el Barroco despliega toda su teatralidad. Ambas presentan una estructura muy similar: la entrada adintelada se halla enmarcada por pilastras con una curiosa posición diagonal con respecto al plano de la puerta, lo que añade dinamismo y efectos de luces y sombras. Sostienen un frontón curvo partido, del que se eleva un pequeño segundo cuerpo, formado también por líneas curvas. Entre el frontón y la entrada se ubican sendos medallones con escenas de glorificación de san Nicolás de Bari, en las que el santo aparece en un entorno celestial, elevado entre ángeles.
Su calidad y finura han hecho en ocasiones pensar en Francisco Salzillo como posible autor, aunque no existe obra en piedra constatada de este autor para poder comparar. Las líneas generales de las portadas y su dinamismo presentan una clara influencia del imafronte de la Catedral, lo que ha llevado a algunos autores a señalar la posibilidad de que su arquitecto, Jaime Bort, interviniera también en San Nicolás.
El interior culmina esta obra de arte. El retablo mayor, finalizado en 1750, es una estructura monumental de cóncavas sucesivas que evoca la fachada catedralicia. Su autoría se asocia a José Pérez, pero está indudablemente influenciado por el genial Bort. La iglesia atesora un valioso patrimonio escultórico, desde el "Cristo del Amparo", tradicionalmente atribuido a Francisco Salzillo, hasta obras maestras de la escuela granadina como un "San José" y una "Inmaculada" de Pedro de Mena, y un "San Antonio de Padua" de Alonso Cano, convirtiéndola en un museo de la imaginería barroca.
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El tour con todo lo que no te puedes perder en Murcia. Un itinerario de dos horas ideal para grupos pequeños. Con guía oficial de turismo.


Iglesia de San Nicolás de Bari (Murcia)
Situada en el corazón del casco histórico de Murcia, la iglesia de San Nicolás es un magnífico ejemplo de la arquitectura barroca del siglo XVIII en la ciudad. Aunque sus orígenes se remontan a una mezquita medieval y fue una de las ocho parroquias censadas en 1272, el espléndido edificio actual se debe a la visión y mecenazgo del médico y escritor Diego Mateo Zapata. Perseguido por la Inquisición, Zapata financió íntegramente su reconstrucción entre 1736 y 1743 sobre las ruinas del templo anterior, creando no solo una casa de Dios, sino también un monumento a su redención.
El proyecto se atribuye al fraile jerónimo Fray Antonio de San José, quien ideó un espacio armónico y de grandes proporciones, siguiendo el esquema clásico de cruz latina con capillas laterales. Su autoría se reconoce en el gusto por las soluciones "oblicuas" y la precisión geométrica, un estilo intelectual que influiría en otras construcciones de la época. La fase final de la obra corrió a cargo del arquitecto José Pérez Descalzo, formado en la Corte, quien introdujo un lenguaje más depurado y cercano al Rococó, visible sobre todo en las portadas y en la torre.
El exterior destaca por su elegante cúpula octogonal de perfil curvo-contracurvo (cúpula levantina), que se alza majestuosa sobre el paisaje urbano. Sin embargo, es en sus dos fachadas donde el Barroco despliega toda su teatralidad. Ambas presentan una estructura muy similar: la entrada adintelada se halla enmarcada por pilastras con una curiosa posición diagonal con respecto al plano de la puerta, lo que añade dinamismo y efectos de luces y sombras. Sostienen un frontón curvo partido, del que se eleva un pequeño segundo cuerpo, formado también por líneas curvas. Entre el frontón y la entrada se ubican sendos medallones con escenas de glorificación de san Nicolás de Bari, en las que el santo aparece en un entorno celestial, elevado entre ángeles.
Su calidad y finura han hecho en ocasiones pensar en Francisco Salzillo como posible autor, aunque no existe obra en piedra constatada de este autor para poder comparar. Las líneas generales de las portadas y su dinamismo presentan una clara influencia del imafronte de la Catedral, lo que ha llevado a algunos autores a señalar la posibilidad de que su arquitecto, Jaime Bort, interviniera también en San Nicolás.
El interior culmina esta obra de arte. El retablo mayor, finalizado en 1750, es una estructura monumental de cóncavas sucesivas que evoca la fachada catedralicia. Su autoría se asocia a José Pérez, pero está indudablemente influenciado por el genial Bort. La iglesia atesora un valioso patrimonio escultórico, desde el "Cristo del Amparo", tradicionalmente atribuido a Francisco Salzillo, hasta obras maestras de la escuela granadina como un "San José" y una "Inmaculada" de Pedro de Mena, y un "San Antonio de Padua" de Alonso Cano, convirtiéndola en un museo de la imaginería barroca.





